El caso de Alejandro Calderón, el costarricense que desapareció hace más de una semana en Bogotá, Colombia, despertó terribles recuerdos en otra tica que pasó por una situación muy similar en ese país.
Se trata de una costarricense a la que llamaremos María para proteger su identidad, cuyo esposo fue secuestrado en Bogotá por miembros del Tren de Aragua, uno de los grupos criminales más peligrosos de Latinoamérica
María quiso dar a conocer la historia de su esposo, quien es estadounidense, porque siente que, de alguna forma, podría servir de ayuda para la familia de Alejandro, así como para otros costarricenses que tengan planeado viajar a Bogotá.
“Él está muy agradecido con la vida y la suerte que tuvo, porque allá decían que el 95% de las personas que son secuestradas por el Tren de Aragua no sobreviven”, dijo María.
Paseo se volvió una pesadilla
María contó que el secuestro de su esposo, a quien llamaremos Steve, ocurrió hace apenas un par de meses, cuando el estadounidense, quien se gana la vida como abogado, viajó a Medellín, destino que visitaba constantemente desde el año pasado.
“Resulta que en febrero él fue a Costa Rica, luego se fue a Colombia como él siempre hacía. Yo tengo una app para ubicar su Iphone y me dio una corazonada por revisarlo y me di cuenta que había dejado de compartir la ubicación, lo que me pareció muy extraño, porque él no sabe cómo desactivar eso”.
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Ante esa situación María empezó a enviarle mensajes a su esposo, pero Steve nunca le respondió. Eso la preocupó aún más, ya que como abogado su esposo nunca se despegaba de su celular.
No fue hasta horas de la noche de ese día que recibió un mensaje de Steve, pero en lugar de darle paz le generó más angustia, pues el mensaje estaba escrito en español y ellos por lo general solo se comunican en inglés.
“Yo sabía que no era él, inmediatamente lo llamo y no contesta. Obviamente pasé toda la noche sin dormir y preocupada, porque yo sabía que había algo raro, al día siguiente le mandé mensaje y lo llamé, pero seguía sin contestar”.
Desesperada
Esa situación se repitió durante tres días más, en los que María solo recibía un mensaje en la noche, incluso, recibió un mensaje escrito en inglés, pero por las faltas gramaticales sabía que no se trataba de Steve.
“Yo le dije: ‘Si usted no me contesta el teléfono voy a contactar a las autoridades’, y ahí inmediatamente él ya me empezó a escribir y me decía que estuviera tranquila, que fue que se sintió mal y tuvo que ir al hospital y no sé qué. En eso me mandó un audio, entonces yo dije: ‘Ok, está vivo’, porque el audio sí era él”.
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De paso, Steve le prometió que al día siguiente iba a regresar a Estados Unidos, pero en el fondo María sabía que algo no estaba bien.
“Esa mañana lo empecé a llamar y él me contestó, estaba así como superagitado y me dijo que ya iba en un taxi para el aeropuerto, que había escapado”.
Cayó en la trampa
Una vez que se reencontró con su esposo, María finalmente supo lo que realmente había ocurrido en Bogotá.
Steve le contó que estando en Medellín conoció a una joven venezolana, que a punta de varios engaños lo convenció para que viajarán a Bogotá, pues quería que él conociera su familia.
“Él tomó un vuelo de Medellín a Bogotá, llegó al aeropuerto El Dorado y la muchacha lo recogió con un supuesto un taxista, de de ahí se fueron a un lugar que se llama Bosa. Cuando llegaron a la casa él entró y se encontró con un montón de hombre armados. Uno le pegó en la cabeza con un arma y luego le quitaron la ropa y el teléfono, lo metieron a un cuarto y le dijeron que eran del Tren de Aragua y le iban a quitar todo el dinero”.
Según María, durante los días que su esposo estuvo retenido la banda hizo fiesta, pues Steve andaba una importante cantidad de efectivo, así como 10 tarjetas de crédito.
“Yo digo que la razón por la que Steve está vivo al día de hoy es porque tiene bastante dinero”.
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Durante esos días los sujetos pasaron amenazando a Steve con secuestrar a su esposa si este se negaba a darles dinero y usar sus tarjetas crédito, pues por las medidas de seguridad necesitaban que él pidiera la aprobación en los respectivos bancos.
Al final le dijeron que lo iban a dejar ir si les hacia una transferencia por $20 mil y Steve aceptó hacerlo, pero no se pudo hacer debido a que era fin de semana y los bancos no estaban trabajando.
Suerte lo ayudó a escapar
Steve le dijo a su esposa que en un momento dado los sujetos lo llevaron a un centro comercial porque querían que les comprara varias cosas, entre estas un PlayStation 5,
“Estaban por comprar el Playstation y las personas que estaban atendiendo el local vieron que había algo raro en que un americano anduviera con esas personas, además del uso de las tarjetas.
“Entonces en ese momento el encargado de la tienda llamó a la Policía y cuando los oficiales llegaron al lugar los tipos que lo tenían secuestrado salieron corriendo y se perdieron en el mall”.
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Steve finalmente quedó en libertad, pero decidió no denunciar lo sucedido ante las autoridades, pues le dijo a su esposa que muchas personas le dijeron que, incluso, la policía podría estar involucrada con el grupo criminal, por lo que decidió regresar a Estados Unidos con su familia.
María dijo que pese al temor decidieron dar a conocer el caso de Steve para que sirva como una alerta para otras personas.



