El hombre apellidado Castro Moya, alias Cotoño, quien es señalado como la persona que habría ordenado el homicidio de Geiner Zamora, subjefe del OIJ de Guápiles, ya cargaba sobre su espalda un oscuro historial de sangre y violencia.
Cotoño, quien sería el supuesto cabecilla en distribución de drogas en Guápiles, por parte del grupo de Alejandro Arias Monge, alias Diablo; ya se había manchado las manos de sangre, pues había intentado asesinar a un hombre con el que tuvo problemas cuando ambos estuvieron en prisión.
Ese violento ataque, que cometió delante de la madre y la hermana de la víctima, le terminó costando una condena de 12 años de prisión, la cual fue dictada por el Tribunal Penal de Pococí el 7 de enero de 2015.
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Así lo informó la oficina de prensa del Poder Judicial ante una consulta hecha por La Teja relacionada con los antecedentes judiciales de Castro.
“Ante su consulta nos indican del Tribunal Penal de Pococí que, para efectos del Tribunal, en la primera sentencia expediente 13-001722-066-PE (tentativa de homicidio), se condenó por doce años de prisión (en ese expediente se realizó juicio de reenvío y la sentencia quedó en esa pena), el imputado estuvo en prisión preventiva y después pasó a cumplir la pena, ya con sentencia firme”, señaló el Poder Judicial.
Ataque por venganza
Según una resolución emitida por el Tribunal de Apelación de Sentencia Penal II Circuito Judicial de San José, con fecha del 4 de setiembre del 2014, los hechos por los cuales Cotoño fue condenado por el delito de tentativa de homicidio ocurrieron el 7 de agosto del 2013, en la provincia de Limón.
De acuerdo con dicho documento, en el que se hace referencia a la declaración dada por varios testigos durante el juicio, Castro se habría presentado a una vivienda con la intención de vengarse de un hombre con el que había tenido problemas en la cárcel.
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“En horas de la noche, Cotoño se presentó a la vivienda de ellos y disparó contra la humanidad de [Nombre8], por una venganza originada en problemas cuando ambos estuvieron en la cárcel.
“Este ofendido, expresamente, señaló que le vio el rostro, aunque llevara un casco puesto, porque es una persona que él conoce desde tiempo antes”, indica el documento judicial.
Mamá le salvó la vida
Según indica la resolución, al momento del ataque la víctima se encontraba dentro de la casa, de espaldas a la puerta, cortándole el cabello a su cuñado.
Al parecer, Cotoño llegó con otro sujeto en una motocicleta e intentó meterse a la casa para asesinar al hombre, pero esto fue impedido por una valiente acción de la mamá del ofendido, quien intentó cerrar la puerta y forcejeó para que Castro no pudiera entrar.
“Esta testigo (la madre), sin embargo, sí pudo comprobar que el objetivo era liquidar a su hijo, puesto que el acusado le hizo seis disparos, pero con la dificultad de que ella le impedía el paso, cerrándole la puerta".
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(...) esta dinámica, más bien, pudo haber sido la que evitó que el homicidio se consumara, pero, de ninguna forma, impidió que el afectado y su hermana, que sí conocían desde antes al acusado, pudieran reconocerlo”.
Pese a que el sujeto disparó en al menos seis ocasiones, solo uno de los impactos alcanzó a la víctima, quien logró protegerse refugiándose en el baño de su vivienda.
En mayo del 2014, el Tribunal Penal del II Circuito Judicial de la Zona Atlántica dictó una condena de 15 años contra Cotoño, pero tal como lo indicó anteriormente el Poder Judicial, por este hecho se realizó un juicio de reenvío en el que la pena pasó a ser de 12 años.
Actualmente, Cotoño se encuentra cumpliendo prisión preventiva mientras es investigado por el homicidio del subjefe del OIJ de Guápiles y por encañonar a varias personas que se encontraban dentro de un bar en Pococí.


