Como una mamá que está pendiente de que sus hijos coman bien, tomen suficiente agua, no se salten una comida y tengan todo lo necesario para estar bien, así vive Natalia González su trabajo en Alajuelense.
González es la nutricionista de la institución rojinegra, quien desde hace seis años cuida a los jugadores con una atención que va mucho más allá de los platos que llegan a la mesa.
Todos los días, esta profesional sabe quién necesita aumentar masa muscular, quién debe cuidar su porcentaje de grasa, qué jugador tiene una alergia alimentaria y hasta qué merienda prefiere cada futbolista antes de un partido y también se encarga de que durante los entrenamientos estén bien hidratados y reciban los suplementos que necesitan.
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Además, su trabajo en el CAR lo combina con el cuido que le da a su motor, su hijo Santiago, un bebito de dos años, quien a su corta edad entiende el trabajo de su mamá y sabe que ella debe salir de casa para “darle de comer al león”.
En este Día de la Madre, la profesional conversó con La Teja y reconoció que en su faena se sabe de memoria las necesidades de los futbolistas, al punto de saber qué come cada titular en un día de partido, sin importar si el equipo juega en Costa Rica o está de viaje. Para Natalia, cuidar esos detalles es parte de una responsabilidad que asume con el mismo compromiso con el que una mamá está pendiente de sus hijos.
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De cerca con sus “pollitos”
Natalia trabaja con una colega, que también le ayuda en el día a día con las ligas menores, su compañera se incorporó al equipo hace un año y medio.
“Me encargo de la primera división femenina y masculina y me encargo de toda la logística del comedor institucional que tenemos en el CAR, mi rol empieza a las 6 de la mañana y lo primero que hago es ver que el desayuno esté listo para todas las categorías y también tengo que hacer mediciones a los jugadores del primer equipo masculino, para ver cómo andan de grasa.
“Después paso con ellos al desayuno, no solamente a ver qué es lo que están comiendo, sino para asegurarme que estén cumpliendo con los requerimientos que necesitan para el día de entrenamiento, voy a la cancha con ellos, estoy siempre atenta que se estén hidratando, de que estén tomando los suplementos que ocupan durante el entrenamiento.
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“Literalmente estoy como una mamá, viendo qué comieron, por qué almorzaron tan poco, estoy pendiente de todos los detalles porque eso es lo que ellos quieren de mí y además debo velar porque en el comedor estén todos los ingredientes para armar los menús que se hacen cada semana”, destacó.
Natalia contó que por día, vela por el cuido de más de 100 personas. El primer equipo masculino agrupa 52 personas, el femenino 32 y hay que contar a ligas menores y los niños y jóvenes que viven en las residencias del CAR. Por días se preparan más de 650 platos.
Su motor
Santiago es el principal motor de Natalia y para ella, atender a su bebito siempre será la prioridad.
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Natalia se organiza entre el CAR, un consultorio privado en Escazú y su casa para compartir todos los días con su hijo y darle tiempo de calidad.
“Los días que no tengo consulta, me voy del CAR al kínder y lo recojo para llevarlo a clases de natación, a la cancha, a tener la rutina normal con él. En la noche cenamos juntos, me encanta ponerle la pijama para dormir, leemos un cuento juntos y es mi parte favorita del día.
“Recuerdo que cuando terminé la licencia de maternidad, Santi tenía tres meses y tuve que viajar a El Salvador para la Copa Centroamericana y lloré claramente desde que me fui hasta que regresé. En ese entonces era la única mujer de la delegación y en el equipo siempre me han apoyado muchísimo y me daban tiempo para extraerme la leche y a veces hasta me ayudaban con la lonchera.
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“Afortunadamente tengo a mi esposo, mis papás, mi hermana menor y una muchacha que me ayudan con el cuido de Santiago y si necesito viajar puedo hacerlo tranquila, porque me encanta mi trabajo y él sabe que mami trabaja ‘dándole comida al león’”, afirmó.
La nutricionista reconoció que la maternidad no es fácil, es una labor agotadora, pero es feliz atendiendo a su hijo.
Además, contó que Santiago es un chiquito muy inquieto, que tiene una “súper mamitis” y en todo momento quiere compartir con su mamá.
“El trabajo de las mamás es muy agotador, hay que ser creativos para entretenerlos, a veces uno no saben en qué momento van a descansar, pero me encanta y para mí es importante que Santiago sepa que a pesar de que yo me vaya a trabajar, siempre voy a regresar a la casa a jugar con él, a acompañarlo.
“Pero siempre le he dejado claro que lo amo, pero me encanta mi trabajo y agradezco a Alajuelense porque cuando tengo que correr con mi hijo, no ponen peros, saben que es mi prioridad.
“En un momento lo tuve hospitalizado y ellos me dijeron que me quedara con él, que nada tenía que hacer en el trabajo y cuando me reincorporé todo bien. A veces pasa que me atraso, porque no tenía quién me cuidara a Santiago en la mañana y ellos lo entienden”, añadió.






