En el cementerio Zúñiga de Escazú no había lápida para la fosa común y don Héctor Álvarez, el panteonero, la construyó por amor a los fallecidos
En el cementerio Zúñiga de Escazú no había lápida para la fosa común y don Héctor Álvarez, el panteonero, la construyó por amor a los fallecidos