Hace apenas un mes, Charlyn López abrió las puertas de La Pechuguita, su negocio de pollo frito en el centro de Orotina, y lo que comenzó como un sueño que llevaba años guardando en el corazón se convirtió en una experiencia que ni ella ni su esposo esperaban vivir tan rápido.
La presentadora, modelo y Mrs. Universe Costa Rica 2017 habló con La Teja sobre este primer mes como emprendedora y confesó que el crecimiento del negocio los ha obligado a aprender prácticamente todos los días.
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La inauguración de La Pechuguita, el pasado 22 de mayo, marcó el inicio de una nueva etapa para Charlyn. El proyecto nació luego de muchos años soñando con tener una venta de pollo frito, una idea que, según contó semanas atrás a este medio, la acompañaba desde que era una niña y que decidió hacer realidad cuando sintió que era el momento correcto de su vida.
“No lo habíamos dimensionado”
Aunque llegar a abrir el negocio representó un enorme reto, lo que más la sorprendió fue lo que vino después.
“La experiencia ha sido toda una locura. Es algo que ni mi esposo ni yo habíamos dimensionado, algo completamente nuevo, pero a pesar de todos los percances y lo que hemos aprendido, porque ha sido prueba y error, gracias a Dios hemos logrado un buen resultado. Estamos muy contentos”, aseguró.
La macha reconoce que emprender no solo ha significado atender clientes, sino aprender sobre logística, administración y manejo de personal, temas completamente nuevos para ella.
Sin embargo, dice que cada esfuerzo vale la pena cuando escucha la reacción de quienes prueban el producto.
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La mejor recompensa
Para Charlyn, el mayor premio de este primer mes ha sido comprobar que aquella idea que por tanto tiempo imaginó sí era posible.
“Nos dimos cuenta que sí pudimos concretar la idea que teníamos plasmada hace rato en la cabeza y en el corazón de una manera muy bonita: sana, dinámica, en familia. Tenemos un buen producto, a la gente le gusta", comentó.
Aunque le cuesta elegir un momento por encima de otro en estas primeras semanas como emprendedora, asegura que los comentarios de los clientes son el motor que la impulsa a seguir.
“Ver que lo que estamos vendiendo es algo que gusta, que está rico, que la gente comenta y me dice que tiene que volver, esos comentarios son como la gasolina”, afirmó.
Aprender sobre la marcha
Igual que ocurre con muchos emprendimientos, el primer mes también ha estado lleno de desafíos.
La presentadora confesó que uno de los mayores retos ha sido entender cómo funciona un negocio gastronómico y todo lo que implica mantenerlo operando diariamente.
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“Lo más desafiante ha sido saber manejar la empresa porque es una empresa pequeñita, pero tiene su logística y como somos nuevos, no sabíamos nada en cuanto a horarios, planillas de pago a colaboradores, coordinar fechas de entrega, el pollo que se gasta según el día…”, explicó.
Incluso, reconoce que todavía hay situaciones inesperadas que los obligan a reaccionar rápidamente.
“A veces nos quedamos sin cosas y tenemos que salir corriendo donde el proveedor a comprarlo porque de momento no tenemos premeditado cómo se va a comportar el fin de semana o entre semana. Pero ahí vamos, después de un mes agarrándole el hilo a todo y vamos viento en popa", dijo.
El negocio superó las expectativas
La respuesta del público ha sido tan positiva que la familia tuvo que invertir antes de lo previsto para atender la demanda.
“El negocio va excelente. Gracias a Dios esto ha sido más de lo que esperábamos, tenemos un mes, pero estamos creciendo exponencialmente. Tuvimos que comprar otra freidora, congeladores, otra cámara, porque ha sido la demanda muy alta. Pensamos que iba a ser algo más pequeño y se está convirtiendo en mucho más de lo que habíamos pensado", reveló.
Ese crecimiento confirma que el sueño que comenzó hace años va por buen camino.
Las alitas ya tienen sus fans
Además del cariño que recibe de los clientes cuando llegan y la encuentran atendiendo en el local, Charlyn asegura que hay un producto que se convirtió rápidamente en el favorito de los clientes.
“Las alitas son el plato que piden mucho. Yo les digo alitas XXL porque son muy grandes. Pero la gente me dice que le gusta el pollo, que está bien cocinado y hablan de la receta especial del empanizador que hace que el sabor sea distinto", contó.
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También recibe buenos deseos, pues al ser una figura televisiva también genera un contacto especial con la clientela.
“Eso es lo más bonito, que la gente me dice elogios y comentarios de aceptación. Me felicitan y me dicen que qué dicha que abrí mi negocio y me dejan buenos deseos que se aceptan y guardan en el corazón cien por ciento", expresó.
Sin apresurar el futuro
Si bien los primeros resultados son positivos, Charlyn prefiere mantener la calma y disfrutar cada etapa del proceso antes de pensar ir al siguiente nivel.
“No me gusta generar expectativa. Me gusta vivir el día a día, disfrutar el proceso y estamos en eso. Nos está yendo muy bien y sí, pensamos en algún momento expandirnos, pero no hay prisa", concluyó.
Por ahora, La Pechuguita continúa consolidándose en Orotina, mientras Charlyn disfruta una etapa que define como una auténtica “locura”, pero que le confirma que los sueños se cumplen con paciencia, trabajo y en los tiempos de Dios.
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