El icónico personaje del desaparecido programa dominical Fantástico volvió a resonar con fuerza en redes sociales durante los últimos días, impulsado por una tendencia que ha generado debate y curiosidad a nivel mundial: el término therian, utilizado por personas que afirman sentirse o identificarse como animales.
Memes, publicaciones y comparaciones no tardaron en aparecer y para muchos costarricenses la asociación fue inmediata.
Mongo Mongo, aquel gorila silencioso, carismático y patinador que marcó la televisión nacional entre 1985 y 1995, comenzó a ser mencionado como una especie de antecedente local de esta tendencia contemporánea. Pero, ¿qué piensa realmente el artista detrás del personaje sobre este fenómeno que hoy se viraliza?
LEA MÁS: Ataque de un therian a menor de edad genera alarma y debate internacional
El responsable de darle vida a Mongo fue José Manuel Masís, quien reconoce que todo el revuelo le resultó, en principio, más gracioso que alarmante.
“Me hizo mucha gracia que los ticos se acordaran del personaje. Todos lo agarramos de vacilón”, comentó al relatar cómo amigos comenzaron a enviarle imágenes antiguas suyas asociadas a la tendencia.
Masís explicó que fue a partir de esos mensajes que entendió el contexto global del tema, donde jóvenes alrededor del mundo que afirman sentirse animales, imitan comportamientos y, en algunos casos, adoptan esa identidad de forma permanente.
Para el artista, la diferencia es clara y fundamental: Mongo Mongo fue siempre una actuación. Un personaje creado para entretener, provocar alegría y conectar con el público infantil.
“Lo mío fue una actuación que me fascinó. Si yo volviera a nacer, lo volvería a hacer”, asegura. Sin embargo, reconoce que le preocupa cuando estas tendencias trascienden el juego o el arte escénico.
“Lo peligroso es creerse realmente un animal, actuar como uno las 24 horas. Ahí sí creo que se necesita atención sicológica y familiar”.
Lejos de sentirse identificado con el concepto therian, Masis insistió en que el arte, la actuación y la fantasía cumplen un rol distinto.
“Nunca me sentí gorila. Yo sabía quién era y qué estaba haciendo”, recalcó. Para él, Mongo Mongo fue un personaje que llevó alegría, no una identidad asumida fuera del escenario.
LEA MÁS: Artista nacional se convirtió en therian en San José y dejó a todos con la boca abierta
Toda una sensación
Don José Manuel contó que su personaje nació de pura casualidad, luego de que René Picado, dueño de Teletica, se encontrara el traje tras un viaje que hizo a Estados Unidos.
Según recordó, el traje se lo dieron a Leonardo Perucci y le dijeron que se inventara algo con este para el programa y que después fue él quien implementó la idea que el gorila andaba en patines, pues siempre ha sido una de sus pasiones, y también su vestimenta y los anteojos.
Esa facilidad de andar en patines le permitió bailar, brincar y desplazarse en el set de Fantástico siendo toda una sensación entre grandes y niños.
LEA MÁS: Ticos se burlan del fenómeno therian mediante recuerdos muy criollos
Lo más increíble es que durante casi nueve años este personaje conquistó los hogares costarricenses sin decir una sola palabra, se comunicaba con gestos, miradas y movimientos.
“Mongo nunca tuvo guion, todo era improvisación”, explicó Masís, quien aprendió a dominar el lenguaje corporal y la imagen televisiva de manera empírica.
Hoy, décadas después, el recuerdo sigue vivo y todavía hay quienes lo reconocen en la calle, le piden fotos o un autógrafo.
Masis también fue parte del jurado del concurso de baile “Los piratas del ritmo”, por lo que su cara se volvió muy familiar entre los televidentes de aquella época.
“Todavía sigo patinando, ahorita no puedo, pero doy clases de patinaje, pertenezco a los veteranos del patinaje de Costa Rica del salón de patines Music (San Pedro)”, mencionó.
LEA MÁS: Municipalidad de Pérez Zeledón advirtió a therians que se unirían a evento masivo en un parque
En plena recuperación
Precisamente, ese cariño se ha convertido actualmente en una medicina emocional para Masis, quien está un proceso de recuperación tras ser operado de una aneurisma en la pierna izquierda el 6 de noviembre del año anterior.
La operación implicó un bypass arterial y un largo camino de terapias físicas para recuperar la circulación y la movilidad.
“Es un proceso doloroso y lento, pero ahí voy”, comenta, mientras asiste regularmente a rehabilitación y se apoya en bastón o andadera, dependiendo del día.
A pesar de las dificultades, Masís mantiene un objetivo claro que lo motiva día a día: volver a ponerse los patines.
No se trata de retomar acrobacias ni exhibiciones, sino de un gesto simbólico.
“Aunque sea rodar unos cien metros”, dice, con la ilusión intacta. Su meta es participar, acompañado de su familia y colegas del patinaje, en una próxima actividad conmemorativa del Día Mundial del Patinaje, que se realizará el 18 de abril en Jacó, Puntarenas.
Para él, lograrlo significaría no solo una victoria física, sino también emocional, una prueba de que la constancia, la fe y el apoyo de quienes lo rodean pueden más que cualquier diagnóstico.
Así, mientras su personaje vuelve a circular en redes sociales asociado a tendencias actuales, el verdadero Mongo Mongo demuestra que su historia va mucho más allá del disfraz.








