Hay sueños que no se pensionan jamás, que no entienden de edad ni de lesiones. El de Marco Luis Benavides Segura, conocido como Makey, es uno de esos.
A los 66 años, este ebanista de Esparza decidió montarse otra vez en su bicicleta y apuntar hacia el norte de América, con un objetivo tan difícil como admirable: llegar pedaleando a la inauguración del Mundial 2026, en México.
Makey no es ningún improvisado. Tiene más de 51 años sobre la bici, corrió dos Vueltas a Costa Rica y fue parte de equipos como Sardimar en 1980 y el de Evangelista Chavarría en 1987.
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En aquellos años, incluso, se ganó un apodo que todavía lo acompaña: “El Llanero Solitario”, bautizado por el recordado Parmenio Medina.
Hoy, décadas después, su carrera no se mide en podios, sino en kilómetros y en sueños cumplidos. Ya estuvo en tres mundiales: Brasil 2014, Rusia 2018 y Catar 2022.
Y ahora quiere el cuarto. En todos los anteriores lo acompañó su gran amiga, la bicicleta. La inauguración del mundial será el próximo 11 de junio, el partido enfrenta a México y Sudáfrica.
Salida cargada de historia
El 14 de abril del 2026 salió desde la puerta de su casa, en San Jerónimo de Esparza, tierra que él mismo describe con orgullo como la de “los mejores aguacates de Costa Rica”. Justo los hermanos de “Corresponsal Esparza” de Facebook, nos colaboraron con esta nota.
“Salí con fe, con ganas… y con la Virgencita de Los Ángeles conmigo”, cuenta Makey, quien no oculta que su motor principal es Dios.
Apenas tres días después ya estaba en Nicaragua. Luego cruzó a El Salvador, donde el 25 de abril relataba que lo habían tratado “de las mil maravillas”.
Su ruta sigue clara: atravesar Centroamérica, entrar a Guatemala y continuar hasta México, donde sueña con estar en la inauguración en el Estadio Azteca.
“No tengo entrada, nunca tengo… pero siempre aparece una mano bondadosa. Ojalá esta vez no sea la excepción”, dice entre risas, como quien confía más en la vida que en la logística.
Guerrero que volvió de gran lesión
El viaje tiene un mérito aún mayor. Hace apenas 11 meses, Makey fue operado de la columna tras una caída desde un palo de aguacate. Cuatro vértebras dañadas y una más que ya estaba comprometida lo obligaron a parar.
“Me fui a probar la bici y me sentí bien… ahí fue donde dije: me voy para México”, recuerda.
Agradece con el corazón al doctor Madrigal y al personal del hospital Monseñor Sanabria: “Me chinearon mucho y me dejaron mejor de lo que estaba”.
Hoy asegura sentirse “pura vida de salud” y, aunque reconoce que apenas va agarrando forma, su espíritu competitivo sigue intacto.
Orgullo y bandera
Makey no solo pedalea por él. También lo hace por Costa Rica.
“No clasificó la Selección, pero yo sí voy. Por lo menos que se vea la bandera de Costa Rica en el Mundial aunque sea conmigo. La bicicleta me ha respondido bien, yo me encuentro en perfecto estado.
“Primero Dios y después el resto, porque todo lo que me pasa solo Dios me cuida. Tras la inauguración me quedo hasta que me alcance la platica… y si no, me devuelvo. Para el Mundial del 2030, si Dios me presta vida y salud, lo intento en bicicleta también”.
Su historia también es de comunidad. Nunca ha tenido grandes ahorros, pero sí grandes corazones alrededor. Desde su hijo, Luis Benavides Ávalos, hasta amigos, empresas y personas que le han tendido la mano. “Se lo debo a la gente”, reconoce.
Un mundialista distinto
Para llegar a Brasil en 2014, tuvo que volar de Panamá a Medellín para evitar el Tapón del Darién. En Rusia, cruzó media Europa en bicicleta. Y para Catar, recorrió países desde España hasta Medio Oriente.
Ahora, el reto es distinto, pero igual de heroico. Quiere ser, según él mismo ha escuchado, el único o uno de los pocos en el mundo en asistir a cuatro mundiales en bicicleta.
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“Esto no es solo llegar, es disfrutar cada kilómetro. Yo voy viendo paisajes, conociendo gente, escuchando historias… eso no tiene precio. A veces me preguntan si no me da miedo, pero le digo que uno con fe no anda solo.
“Siempre aparece alguien que da una mano, un plato de comida o un lugar para dormir. Yo voy representando a Costa Rica con orgullo, aunque sea yo solito con la bandera. Cuando entro a un país y digo que voy al Mundial en bicicleta, la gente no lo cree, pero cuando ven que es en serio, me apoyan montones. Eso es lo más lindo de este viaje”.
Un ejemplo que inspira
Makey no está casado, “es un requisito para viajar”, bromea, pero sí está comprometido con su pasión. Si usted quiere colaborarle con algo, puede hacerle un SINPE Móvil al 8541-7490.
Cada kilómetro que recorre es una lección de vida: que nunca es tarde, que los sueños no se negocian y que la edad es solo un número cuando el corazón sigue pedaleando fuerte.
Mientras el mundo se prepara para el pitazo inicial del Mundial 2026 en México, desde Esparza salió un hombre que no necesita balón para jugar su propio partido… Y lo va ganando porque ya llegó a tierras guatemaltecas y se sigue sintiendo “pura vida”, nos confirmó.
Un ebanista de Esparza, con 66 años, recorre Centroamérica en bicicleta para cumplir su cuarto sueño mundialista en México 2026.






