El pasado sábado nuestro compañero de deportes, Eduardo Rodríguez le hizo una pregunta de política al técnico de San Carlos, Wálter Centeno, la respuesta de Paté abrió el baúl de las nostalgias para muchos al recordar las manifestaciones de fuerza previas a las elecciones presidenciales que se realizaban en nuestro país.
Se le preguntó a Centeno sobre el gran momento que vivirá el país el próximo 1 de febrero con las elecciones presidenciales para elegir el mandatario 50 de la historia de Costa Rica desde la fundación de la Segunda República en 1948.
“Yo lo que voy a decir de la política, porque no sé absolutamente nada y me declaro nulo, es que solo me acuerdo de 1990, cuando todo el mundo salió a votar y era una fiesta. Me quedo con eso”.
Ese recuerdo de Centeno de la alegría democrática tiene todo que ver con las manifestaciones de fuerza que hacían los partidos Liberación Nacional (PLN) y Unidad Social Cristiana (PUSC) en el último fin de semana de enero antes de las elecciones.
El propio Tribunal Supremo de Elecciones, hoy día, en pleno 2026, tiene contemplada la fecha posible para las manifestaciones de fuerza: “Domingo 25 de enero del 2026. Último día para que los partidos políticos puedan celebrar reuniones o mítines en zonas públicas (artículo 137, inciso d) del Código Electoral”.
Solo un recuerdo
Paté se refirió a lo que ahora es solo un bonito recuerdo porque desde hace más de 15 años las manifestaciones de fuerza pasaron a la historia.
¿Sabe usted lo que es era una manifestación de fuerza? Cuando en este país se disputaban la presidencia el PLN y el PUSC, convocaban a sus seguidores para llenar el Paseo Colón, y ojalá hasta la avenida segunda, en San José, para demostrarle al partido rival quién era el que tenía más seguidores.
Antes del 2010, internet no tenía tanta fuerza como ahora. Tampoco se hacían las cientos de encuestas que hacen ahora. El PLN y el PUSC movían todos los músculos de sus partidos para concentrar la mayor cantidad de seguidores en esas manifestaciones de fuerza, por eso llegaban buses llenos desde las siete provincias.
Era la encuesta final, generalmente, el que más llenaba más convencía a indecisos, consolidaba a los que ya de por sí iban a votar por ellos y hasta provocaban que muchos se volcaran de última hora.
¿Por qué fueron tan importantes?
Le preguntamos al analista político y politólogo, Jaime Grillo.
“Hay que entender una lógica de la cultura política costarricense que nace después de la guerra civil de 1948. Se puede decir que quedaron dos fuerzas: figueristas y calderonistas. Los que venían de la guerra civil, sus hijos que nacieron en 1950 y 1960, incluso inicios de 1970, vivieron mucho el figuerismo y el calderonismo que luego fue Liberación Nacional (PLN) y la Unidad Social Cristiana (PUSC).
“Al menos en ese momento había una identidad política. Una gran parte del país se identificaba o con el calderonismo o con el liberacionismo.
¿A qué se debe su desaparición?
“En 1990 se cambia la dinámica. La generación milenial creció con medios de comunicación masivos. Crecimos con espacios en donde la televisión y la radio tenían una importancia más fuerte. Entonces empiezan las campañas a ser más televisadas, los debates agarran fuerza.
“Sí se mantuvieron las plazas públicas, las banderas pegadas en las casas. Seguía la identidad en los noventas y hasta finales.
“Con el Internet. Los nacidos a finales de los noventas y los dosmiles, son generaciones que no tiene la política arraigada. Comienzan a variar los mensajes, en el 2006 vimos una que otra concentración masiva, pero ya menos a partir del 2010 se dejan las manifestaciones de fuerza.
LEA MÁS: Encuesta CIEP-UCR: Laura Fernández acaricia la victoria en primera ronda con un 44% de apoyo
“Las campañas van cambiando en función de cómo la sociedad va evolucionando. Si se evoluciona hacia más consumo. La política se volvió un consumo más, tal cual es nuestra sociedad actual que consume y consume”.
¿En verdad servían?
“Mientras más gente llenara el Paseo Colón o la avenida segunda, más se podía determinar quién iba a ganar, al menos, así pensaba mucha gente de la época. En la sicología política a la gente, normalmente, no le gusta perder.
“Qué pasaba, que los indecisos veían las manifestaciones y se decidían por el que más llenaba, aunque la ideología no fuese de mi agrado, pero no quiero perder, eso pasaba poquito antes, ahora pasa mucho más en cada elección.
“Nos queda esa nostalgia. Los que lograron vivir esos momentos, son los que actualmente tienen más de esa nostalgia porque de una u otra manera había socialización, unión alrededor de un partido y eso ayudaba al tejido social, ahora es todo lo contrario.
“El tejido social se ha destruido casi totalmente en el país, no se conoce al vecino y eso golpea la política, son pocos los espacios colectivos para decidirse, los medios y los mensaje de los medios ayudan a decidir por quién votar, por supuesto que se incluye Internet como medio”, responde el politólogo.


