El reciente exabrupto de la diputada oficialista Cindy Murillo, quien ofendió a las legisladoras opositoras Abril Gordienko (PUSC) y Claudia Dobles (CAC) al compararlas con “damas de compañía”, no solo generó un repudio generalizado en la Asamblea Legislativa, sino que marcó la primera vez que la fracción del Partido Pueblo Soberano exhibe un fuerte y público enfrentamiento entre sus propios miembros.
La noche del miércoles a las afueras del plenario legislativo Murillo dio declaraciones a un medio de comunicación y ahí fue donde hizo la desafortunada comparación.
Luego, este jueves en la mañana, al iniciar la sesión del plenario legislativo, Dobles pidió la palabra y se pronunció al respecto, diciendo que quería ver si en esta ocasión, así como cuando Edgardo Araya habló mal de Laura Fernández, los diputados oficialistas se iban a pronunciar e iban a salirse del plenario.
La tensión interna del oficialismo quedó expuesta cuando el diputado oficialista José Miguel Villalobos tomó la palabra en el plenario para exigirle a su compañera de bancada que se disculpara.
“Si nosotros queremos ser congruentes con nuestra posición, no podemos permitir esto”, manifestó Villalobos, evidenciando que el tema ya había generado roces a lo interno de la fracción. A pesar de la presión directa y pública de su colega, Murillo se negó a disculparse haciendo una seña negativa con la cabeza.
Se defendió, pero enredó más el asunto
En un momento, Murillo pidió la palabra, pero más bien complicó más el asunto porque reiteró sus palabras e hizo nuevamente la comparación de Gordienko y Dobles con las “damas de compañía”.
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La legisladora argumentó que sus declaraciones fueron sacadas de contexto durante un supuesto “análisis político” y afirmó que su intención era comparar a las diputadas con “damas de honor” por un presunto maridaje entre los partidos Frente Amplio y Liberación Nacional.
Eso causó la molestia de la mayoría de legisladores, que se levantaron y se salieron del plenario en señal de desaprobación a las palabras de Murillo. Hasta algunos diputados de Pueblo Soberano abandonaron el salón.
El choque interno obligó a la intervención del propio jefe de fracción de Pueblo Soberano, Nogui Acosta, quien tuvo que desmarcar públicamente a la agrupación de las declaraciones de su diputada.
Acosta ofreció disculpas a las ofendidas y al resto de diputados, catalogando los comentarios de Murillo como “desafortunados” y haciendo un llamado a mantener un debate de altura y respeto.
Una división que va más allá del respeto
Para el politólogo Gustavo Araya, este enfrentamiento público entre diputados oficialistas no es un hecho aislado, sino el síntoma de una bancada profundamente heterogénea y dividida.
De acuerdo con el experto, este episodio pone sobre la mesa cuatro elementos fundamentales sobre el comportamiento del oficialismo:
- Uso intencional del lenguaje: Murillo conoce perfectamente cómo utilizar el lenguaje para impactar a ciertas poblaciones, recordando que en la pasada campaña política llamó al expresidente Rodrigo Chaves “redentor” y “Moisés”. Además, su discurso es muy similar a la violencia política que con frecuencia utiliza el exmandatario, por lo que no puede justificar su ofensa como un simple desliz o un error sin intención.
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- Contradicción del discurso oficialista: El incidente expone la contradicción del chavismo, liderado por Rodrigo Chaves y Laura Fernández, al exigir un respeto que ellos mismos no brindan, utilizando frecuentemente discursos de odio, insultos y agresiones contra otros poderes de la República.
- Evidencia de diferencias serias: Que los propios compañeros de Murillo le reclamen públicamente demuestra que existen diferencias muy serias a lo interno de la bancada oficialista.
- Fracturas en múltiples frentes: Estas divisiones no se limitan al trato respetuoso, sino que abarcan diferencias éticas, morales y posturas frente a la lucha contra la corrupción, el narcotráfico y el uso de recursos públicos.
“Aunque se les vea de alguna manera alineados desde afuera (...), lo cierto del caso es que efectivamente se trata de una fracción que está dividida a lo interno y que esta no va a ser ni la única ni la última división que deje ver esas diferencias”, advirtió Araya.
