Con una dulce sonrisa, así fue que doña Emma Otarola, de 93 años, se despidió de su amada hija Marielos, luego de que ambas cayeron por un precipicio hasta llegar al cauce de un río.
En un último acto de amor y valentía, doña Emma trató de salvar a su hija cuando esta resbaló y cayó al guindo, pero las fuerzas no le alcanzaron y ambas terminaron resbalando hacia el precipicio.
LEA MÁS: Menor de 5 años es mordida por serpiente lora en Patarrá
La tragedia que tiene a esta familia con el corazón roto ocurrió la mañana del pasado martes en Naranjo de Juan Viñas, en Jiménez de Cartago, de donde era vecina la señora.
Don Rafael Redondo, hijo de doña Emma, conversó con La Teja y contó cómo su mamá hizo hasta lo imposible para salvarle la vida a su hija, quien afortunadamente sobrevivió al incidente.
“Mi mamá dio la vida hasta el último momento por sus hijos, porque mi hermana Marielos me dijo que ella le decía a mi mamá que la soltara, pero mamá nunca lo hizo.
“Cuando yo llegué, ya mi mamá había fallecido. Mi hermana Marielos me dijo que mamá (luego de que ambas cayeron al río) la volvió a ver, le sonrió y se quedó (falleció), como despidiéndose de ella”, destacó don Rafael.
Caminata terminó en tragedia
Aunque tenía 93 años, doña Emma se encontraba en perfectas condiciones y una de las cosas que más amaba era salir a caminar por unas fincas. Según su hijo, la señora lo hacía a diario y caminaba hasta por una hora.
Ese martes no fue la excepción, pues pasadas las 8 a.m. doña Emma le pidió a Marielos que la acompañara a caminar. Ambas iban acompañadas por una bisnieta de Otarola, de 6 años.
Según Redondo, el resto de su familia se dio cuenta de lo que había pasado gracias a que esa niña llegó corriendo hasta la casa de doña Emma para pedir ayuda.
“De aquí a donde cayeron son como 200 metros, a mí se me hicieron como un kilómetro, porque yo salí corriendo. Cuando llegué escuché a mi hermana gritando por ayuda, estaba junto a mi mamá porque ella le había caído encima”.
LEA MÁS: Sicario que quedó parapléjico al cometer homicidio recibió otro duro golpe
A como pudo, don Rafael bajó por unas piedras hasta donde estaban su hermana y su mamá; lamentablemente, a su llegada doña Emma ya estaba sin vida.
“Yo la agarré y me la tuve en el regazo, para tratar de sacarla, pero no podía caminar porque eran demasiadas piedras y no podía subirla”.
Redondo contó que lo que sucedió es que su hermana resbaló hacia el precipicio, pero su mamá alcanzó a agarrarla de una pierna, hasta que las fuerzas le faltaron y ambas cayeron.
Padre le dijo cómo moriría
Una de las cosas que aún tienen muy sorprendido a don Rafael es el hecho de que tiempo atrás un sacerdote ya le había dicho a su mamá cómo sería su muerte.
“Ella siempre decía que no quería verse en una cama y, como siempre iba a confesarse, hace como un mes, un padre le dijo: ‘Doña Emma, usted va a morir caminando’, se lo dijo serio y fue la verdad, porque así murió mamá”.
Don Rafael dijo que él personalmente ve esta situación como lo que su mamá hubiera deseado, pues al final falleció haciendo una de las cosas que más amaba.
LEA MÁS: Hombre lucha por su vida tras ser golpeado con un bate de béisbol en la cabeza en Purral
Una mujer muy devota
Doña Emma es recordada por su familia y seres queridos como una mujer muy devota y de gran corazón.
“Era una mujer muy devota, que no faltaba a misa. Después de que me jubilé, yo siempre iba a rezar el rosario con ella, porque era algo que amaba hacer. Aunque lo hacía por radio, a ella le gustaba contar las cuentas”.
Según Redondo, era muy común ver a su mamá rezando, pues era una mujer muy agradecida con Dios y preocupada por el prójimo.
“Mi mamá a veces estaba acostada y se ponía a rezar el rosario o un Padre Nuestro, una de mis hermanas le decía que por qué rezaba tanto y ella lo que decía es que ella rezaba por los que no rezan”.
LEA MÁS: Violenta balacera en Cartago cobra la vida de un hombre y deja otros 3 heridos
El funeral de doña Emma se realizó el pasado jueves en la parroquia de Juan Viñas, y según sus seres queridos, ese lugar parecía un jardín por la cantidad de flores que le llevaron.
Don Rafael explicó que, pese a que la parroquia es muy grande, esta se hizo pequeñita por la enorme cantidad de personas que llegaron; incluso muchas personas se quedaron por fuera.




