“Dios mío, ¿qué será lo que va a pasar?”. Esa fue la angustia con la que doña Elaynna Peraza despertó la mañana del 19 de diciembre de 2010, sin imaginar que horas después sobreviviría junto con su familia a un violento choque que tenía todos los elementos para ser fatal.
Casi 16 años han pasado desde aquella trágica fecha, pero ese recuerdo volvió recientemente a la memoria de esta vecina de Aguas Zarcas de San Carlos al leer en La Teja la noticia de un mortal accidente muy similar al que ella y su familia sobrevivieron.
“Yo cuando leí esa noticia me sentí muy impactada, al pensar en lo que esa familia está viviendo, porque fue algo muy parecido a lo que nos pasó, aunque en nuestro caso, gracias a Dios, ninguno murió, pero sí fue algo muy fuerte”, contó Peraza.
El accidente al que doña Elaynna se refiere ocurrió el pasado sábado 25 de abril, cuando una buseta y un tráiler chocaron de frente en La Garita de Alajuela, sobre la ruta 1, 200 metros hacia Alajuela del cruce de Manolos.
En ese violento accidente perdió la vida don Ronald Mesén Quirós, de 57 años, quien, al igual que Peraza y su familia, era vecino de San Carlos.
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Lo que une las historias de doña Elaynna y don Ronald es que este último también tuvo un mal presentimiento antes de que ocurriera la tragedia, tal y como le sucedió a Peraza hace casi 16 años.
“Vieras que más bien él no quería ir, él estaba buscando choferes para no ir, pero de los tres que buscó, ninguno pudo ir, entonces me dijo: ‘Diay, mi amor, me toca ir a mí’. Yo creo que él tuvo un presentimiento”, contó a La Teja Yamileth Durán, esposa de Mesén.
Como lo mencionó Peraza, esa noticia la impactó mucho, pues la hizo recordar lo que ella, su esposo y sus dos hijos vivieron y cómo la mano de Dios los protegió del terrible accidente.
Iban al Festival de la Luz
El accidente al que sobrevivió esta familia vecina de San Carlos ocurrió el 19 de diciembre del 2010. Doña Elaynna recuerda muy bien esa fecha, pues ese mismo día su hijo mayor, Juan Gabriel, estaba cumpliendo 15 años.
Ese día se inició de forma muy diferente para Peraza, pues apenas abrió los ojos tuvo un extraño presentimiento, que de inmediato le robó la paz.
“Resulta que ese día yo me desperté como con una corazonada, con un sentimiento extraño, como de que algo malo iba a pasar, y yo decía: ‘Dios mío, Dios mío, ¿qué será lo que va a pasar?’. Entonces yo empecé a orar y hasta me puse el rosario y todo", recordó.
Peraza asoció ese extraño presentimiento con el viaje que ella y sus dos hijos iban a realizar ese mismo día, pues Juan Gabriel y su hermano José Roberto, quien tenía nueve años, iban a tocar en Atenas con la banda de la escuela Antonio José de Sucre, de Ciudad Quesada.
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“Íbamos para un toque de la banda de la escuela en el Festival de la Luz de Atenas, porque la banda de mis hijos era muy buena”, agregó.
Pese a que ese mal presentimiento la seguía acompañando, doña Elaynna no quiso cancelar el viaje, pues sus hijos tenían una gran ilusión por participar en ese festival. Sin embargo, tomaron una medida pensando en su propia seguridad.
“Nosotros nos íbamos a ir en el bus de la escuela, pero vino mi esposo y me dijo que mejor no nos fuéramos en ese bus, pues capaz iba a pasar algo. Entonces mejor él nos iba a llevar en carro. Llamé a la escuela, pues ya hasta teníamos los campos pagos y todo, porque yo iba a ir en el bus con mis hijos, pero al final regalamos los campos y nos fuimos en carro”.
“Sentía como cuando uno va a recibir una mala noticia, era algo que no puedo expresar”.
— Elayna Peraza.
Neblina preparó la tragedia
Pensando que el riesgo había disminuido ante la decisión de viajar juntos en un carro en lugar de en el bus de la banda, la familia emprendió su viaje hacia Atenas, pero lamentablemente, el destino les tenía algo preparado para que no llegaran al sitio al que se dirigían.
Según doña Elaynna, el viaje transcurrió con total normalidad, hasta que llegaron a una carretera camino a Zarcero, en la cual había una densa neblina que casi no dejaba ver la calle.
Peraza recordó que en ese mismo tramo habían ocurrido dos choques minutos antes de que ellos pasaran. Lo que nunca se imaginó es que ellos se convertirían en el tercer accidente en ese lugar.
“Había una vagoneta que estaba estacionada, pero no tenía luces intermitentes ni nada que nos avisara que estaba parqueada ahí y, como había tanta neblina, no vimos nada. Cuando me di cuenta, ya teníamos la vagoneta encima. Fue un impacto terrible”, recordó.
Grave error
Peraza contó que, lamentablemente, minutos antes de que ocurriera ese terrible choque, ella cometió un grave error del que se arrepiente y que pudo costarle muy caro.
“Ese día yo andaba con una pierna operada, entonces a mí se me ocurrió subir las piernas sobre el dash del carro, y así las llevaba cuando chocamos contra la vagoneta. Yo no sé cómo no quedé en silla de ruedas, cómo no perdí las piernas ese día”, detalló.
A raíz del violento impacto contra la vagoneta, el hijo mayor de doña Elaynna sufrió un hematoma en la frente; su otro hijo presentaba golpes, mientras que su esposo, Rigoberto López, se quebró los dedos de la mano y varias costillas.
“Como ese día acababan de suceder otros dos accidentes antes del nuestro, había varias ambulancias; entonces ahí nos subieron a todos. Fue una escena terrible. Recuerdo que cuando me subieron a la ambulancia, yo preguntaba cómo estaban mis hijos”.
Afortunadamente, toda la familia salió con vida de ese terrible incidente; sin embargo, algunos de ellos quedaron con secuelas del choque.
“En las piernas tengo operaciones, por lo que es la circulación, porque para ese entonces quedé peor en todo. Yo camino y todo, pero tengo que evitar darme golpes o caídas, porque la sangre ya no circula igual, pero para la gloria de Dios, estoy bien.
“Mi hijo el mayor quedó con un fuerte golpe en la frente y él sí quedó con algunas secuelas en la columna por el golpe que se llevó ese día. A mi hijo menor más que todo se le hicieron contracturas y a mi esposo se le habían quebrado los dedos y las costillas”.
“Quince años estaba cumpliendo mi chiquito ese día, nunca lo voy a olvidar, porque él volvió a nacer ese día”
— Elaynna Peraza.
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Hija se salvó de milagro
En medio de esa difícil situación que vivió su familia, doña Elaynna contó que también ocurrió otro verdadero milagro con su hija, Joseth, de 13 años, quien también debía acompañarlos a ese viaje con destino a Atenas.
“Ese día mi hija me decía: ‘Mami, yo no quiero, yo no quiero’, y yo le dije que iba a quedar mal con la banda, pero me insistía que no quería y fue esa cosa que yo dije: ‘Dios mío, ¿será que va a pasar algo? Entonces, al final yo la dejé con la vecina, lo que nunca hacía", recordó.
Esa decisión de no llevar a Joseth con ellos terminó por salvarle la vida, pues de haber ido en ese carro es posible que hubiera perdido la vida por una circunstancia muy particular.
“Resulta que a mi hija nunca le gustaba andar con cinturón; ella lloraba para que no le pusieran cinturón. Mi esposo me dijo que si ese día ella hubiera ido con nosotros, posiblemente habría muerto, porque capaz se habría salido por el parabrisas y pegado contra la vagoneta”.
Aprender a escuchar
Doña Elaynna explicó que desde que ella y su familia sobrevivieron a ese terrible accidente, aprendió a escuchar y a ver las señales que, según ella, vienen del cielo como una alerta.
“Desde ahí aprendí que uno tiene que prestarle atención al Espíritu Santo, porque él le habla a uno, pero a veces andamos como en otro mundo”, destacó.
Peraza también destacó que el hecho de viajar en un carro grande, tipo 4x4, fue fundamental para que el impacto contra la vagoneta no fuera mortal.
“El impacto fue muy fuerte, nosotros íbamos en un carro grande y creo que eso nos ayudó mucho, porque si hubiéramos ido en un automóvil nos hubiéramos matado contra la vagoneta, pero principalmente, Dios fue quien nos salvó”.
Hasta el día de hoy doña Elaynna sigue recordando ese accidente, sobre todo cuando es el cumpleaños de su hijo.
“Yo le digo a mi hijo que nació dos veces el mismo día”, finalizó.





