En medio del dolor por la trágica muerte del árbitro Sebastián Garro, su familia encontró un momento de consuelo, cuando el domingo, previo al juego entre Saprissa y San Carlos, el nombre del réferi hizo eco en el estadio Ricardo Saprissa y la afición se rindió en aplausos para el silbatero.
El viernes anterior, Garro, de 38 años y su compañero Jeudy Rojas perdieron la vida, cuando la moto en la que viajaban chocó contra un carro de doble tracción. El accidente se produjo en Tinamaste de Pérez Zeledón, camino hacia Dominical, Osa, y Garro perdió la vida en el lugar.
Esteban Garro, uno de los hermanos de Sebastián, acudió al partido entre el Monstruo y los Toros, para cumplirle una promesa a su hija mayor, pero lo que no imaginó es que antes del pitazo inicial se le dedicaría un minuto de silencio a su pariente y este breve momento quedará marcado para siempre.
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“Tengo dos hijas, Betsy, de 12 años y Brianna de 9 y la mayor me pidió que fuéramos al estadio. Ambas son muy futboleras, sobre todo la mayor y la verdad, con lo que pasó, no me sentía en condiciones de ir al estadio, pero Betsy me insistió que fuéramos.
“Me esforcé por complacerlas y habíamos planeado la salida días atrás, porque la hora se prestaba para llevar a mis hijas. Estábamos en sol norte y cuando escuché que harían un homenaje pensé que era a un exjugador, pero jamás me pasó por la cabeza que lo hicieran para mi hermano”, dijo Esteban emocionado.
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Apasionado
Esteban y Sebastián eran hermanos por parte de papá. Esteban vive en Alajuelita y tenía una relación cercana con su pariente.
“Nos llevábamos muy bien, él era de General Viejo de Pérez Zeledón y allá vivía con mi papá, don Jorge Garro y su madre. Allá trabajaba con mi papá en mantenimiento de instalaciones eléctricas y desde hace años era ábitro.
“Le encantaba el arbitraje y desde hace años formaba parte de la Asociación de Árbitros de Pérez Zeledón y pitaba de todo: partidos de futsal, fútbol once, era su pasión y hace un tiempo cumplió su sueño de ir al Morera Soto a dirigir un partido”, contó.
La última vez que conversaron fue hace 15 días, cuando Sebastián le pidió un favor a su hermano.
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“Me escribió para pedirme ayuda con el repuesto de la moto. También trabajaba con plataformas y hacía entrega de comidas y por eso cuando necesitaba ayuda con la moto, yo lo apoyaba.
“Pese a la distancia, nos llevábamos muy bien, somos siete hermanos por parte de papá y el año pasado, en abril, fuimos a la playa, le encantaba jugar con mis hijas y le gustaba pasear”, afirmó.
Una triste llamada
El viernes, a eso de las 5:30 p.m., recibió una llamada que cambiaría su vida.
“Iba manejando cuando me dieron la noticia y no lo podía creer. No esperaba que me llamaran para contarme algo así.
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“Sebastián era una persona que se daba a querer, era una persona alegre, que le gustaba dar bromas, estar vacilando y era muy apasionado por el fútbol, le encantaba pitar.
“Después de que iba a un partido, hacía un comentario en redes agradeciendo a Dios, porque le llegaban oportunidades y yo desde acá lo alentaba”; recalcó.
Momento inolvidable y reconfortante
Esteban contó que este partido quedará marcado para siempre por el homenaje que le hicieron a Piri, como era llamado su hermano por sus familiares y amigos.
“Cuando dijeron que harían el homenaje a Sebastián se me erizó la piel, no podía creerlo. Parece que la Fedefútbol solicitó hacer el minuto de silencio y sin imaginarlo, esta visita al estadio es quizás la más importante para mí.
“Lo deportivo es importante, porque uno como aficionado quiere ver a su equipo ganar, pero eso quedó de lado por ese componente especial. En el estadio no explicaron bien quiénes eran los homenajeados, pero me comenzaron a llegar mensajes de la familia y esperamos llegar a la casa, para ver la repetición del partido y escuchar cuando dedicaron el minuto de silencio”, añadió.
Lo que queda
El hermano contó que el réferi y su papá estuvieron trabajando juntos antes de irse a Uvita, a dirigir el partido.
“Me llevo muy bien con doña Yetty, la mamá de Sebastián, y me sorprendió verla tan fortalecida, pese al dolor de perder a su hijo, porque mi hermano adoraba a su madre.
“Mi papá sí está muy afectado, porque estaban trabajando juntos. Dice mi padre que horas antes de que Piri hiciera su viaje, él sintió una presión en el pecho, pero no presentía que algo malo le fuera a pasar y el día transcurría con normalidad”, aseguró.
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Garro expresó, que en medio del dolor, lo que queda de su hermano son los momentos vividos.
“Siempre que he perdido familiares me gusta quedarme con los buenos momentos, las vaciladas. Era superaficionado a Alajuelense, a cada rato vacilábamos y ahora que ganaron la 31 estaba muy feliz porque se le había cumplido.
“Estuvo esperando por años ese título y le decía a mi hija Betsy que se hiciera manuda, pero ella no le hacía caso y hace unos años pudo dirigir un partido en el estadio Morera Soto y eso fue uno de los momentos más especiales que vivió como árbitro”, añadió.






