A Mario Pizarro no le basta con vender camisetas; él quiere que cuenten una historia. Este pulseador herediano lleva 12 años persiguiendo a los ídolos de la cancha para que estampen su rúbrica en las chemas de su colección
A Mario Pizarro no le basta con vender camisetas; él quiere que cuenten una historia. Este pulseador herediano lleva 12 años persiguiendo a los ídolos de la cancha para que estampen su rúbrica en las chemas de su colección