Los costarricenses que tienen la oportunidad de viajar a España, regresan a Costa Rica impresionados y a la vez decepcionados de ver la diferencia de precios en la compra de medicamentos.
Es conocido que nuestro país es bastante caro, pero tomando en cuenta los testimonios que nos dieron varios ticos sobre las medicinas, ahora sí que la volamos.
Melissa Flores es una costarricense que vive en Madrid, España, desde hace cuatro años y desde hace tres se dedica a dar el servicio de asesoría de viajes a países europeos por medio de su emprendimiento: Kosha.
Ella dice que ir a Europa no tiene por qué ser algo inalcanzable y por eso ayuda a la gente a cumplir el sueño de viajar al Viejo Continente sin gastar tantísimo.
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Una de las primeras cosas que ella les dice a los viajeros cuando llegan a España, sobre todo, es que si usan medicamentos periódicos, aprovechen y compren para que traigan una reserva a Costa Rica porque el ahorro es enorme.
“Las personas quedan impresionadas y me ha pasado que, ya cuando regresan a Costa Rica, me escriben para ver si yo les puedo seguir enviando medicamentos, pero no viajo tan seguido al país, entonces es complicado.
“Para los viajeros es tan útil el tema de la compra de medicamentos aquí en España que yo tengo un tour por farmacias; la gente queda como loca al ver los precios”, relató.
Compró medicamentos para tres meses
Erick Granados es uno de los ticos que tuvo la oportunidad de viajar a Europa con la asesoría de Kosha. Lo hizo en octubre del año pasado y cuando llegó a España quedó sorprendido por lo baratos que son los medicamentos.
Él padece de presión alta y toma tratamiento a diario para controlar ese padecimiento.
“Yo uso Atacand Plus para controlar la presión arterial y aquí en Costa Rica la caja con 14 pastillas, que me dura la mitad del mes, me cuesta unos ¢18.240 en la farmacia La Bomba; es decir, el precio unitario es de casi ¢1.303.
“En Madrid compré la caja de 30 pastillas en poco menos de 12 euros (unos ¢6.327); el precio unitario salía como en ¢215; la diferencia por pastilla es como de ¢1.100″, contó.
Erick logró comprar en España 90 pastillas (tres cajas de 30 unidades cada una) que le rinden para tres meses de tratamiento. Lo hizo con la plata que en Costa Rica le alcanza solo para comprar una caja para 14 días.
Se siente indignado
Erick dice que le cuesta creer que en un país europeo, donde cualquiera pensaría que todo es más caro que en Costa Rica, los medicamentos tengan una diferencia de precios tan grande y desventajosa para los costarricenses.
“Uno, lo primero que piensa es que nos están robando, es que no puede ser tanta diferencia con países europeos, donde uno pensaría que todo es más caro.
“Es increíble que la misma pastilla, del mismo laboratorio, tenga tanta diferencia de precio. Por ahí escuché que parte del problema es la legislación que ha hecho legal que los importadores no tengan competencia; solo ellos pueden traer esos productos, claro, por ahí el tremendo abuso”, manifestó.
Cumplió su gran sueño
Doña Roxana Tenorio fue en mayo pasado a Europa y también quedó impactada con la diferencia de precios.
“No sabía que los medicamentos eran baratos allá; me di cuenta llegando a Europa. Padezco de dolores crónicos como efecto secundario del tratamiento para el cáncer de mama. Sigo en la lucha contra la enfermedad, pero eso no me impidió que con bastón y analgésicos pudiera terminar cada día de mi viaje, adolorida, cansada, pero satisfecha y muy feliz.
“Compré la mayoría de medicamentos en Madrid, pero también compré en Italia y Bélgica. Cada vez que en el camino me topaba con una farmacia, pasaba a comprar para seguir mi camino”, relató la valiente.
Ella detalló los precios de algunos de los medicamentos que compró: Voltaren Emulgel 2%, en España tenía un costo de 11 euros (unos ¢6.169), mientras que en Costa Rica tiene un costo de ¢14.850.
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También compró Avamys nasal para asmáticos; le costó casi 7 euros (unos ¢3.649), mientras que en Costa Rica cuesta ¢35.000. Además, aprovechó para comprar Vortado forte 23,2 en 15 euros con cincuenta (unos ¢7.058), mientras que en Costa Rica cuesta ¢17.100.
No hay competencia
El economista Fernando Rodríguez dice que estas enormes diferencias de precios en los medicamentos se deben principalmente a que en Costa Rica no hay competencia.
“En Europa hay más posibilidades de tener opciones de medicamentos, hay más competencia en la distribución de estos. Como hay más distribuidores, hay más posibilidades de contar con diferentes marcas y opciones. Aquí el problema es que básicamente la importación está muy concentrada.
“Aunque pueda haber diferentes opciones de medicamentos, el tema es que la distribución es una cuestión que está relativamente limitada a un gran operador y, además, las limitaciones sanitarias que hay alrededor de este tema lo complican más”, detalló el economista.
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Promesa difícil de cumplir
Cuando el expresidente Rodrigo Chaves llegó al poder, firmó un decreto que aseguró “destruiría los monopolios de importación”, pero eso no ocurrió.
El exmandatario aprobó decretos para permitir la homologación o equiparación de medicamentos y la importación paralela, pero el tema es complicado, ya que no es tan sencillo como ir a un país donde hay medicamentos baratos y traerlos para vender; tienen que ser del mismo origen que los que están en el país.
En cuanto a la importación paralela, si el medicamento ya viene al país desde Estados Unidos, por ejemplo, no puede traerse del sur del continente de una planta de Brasil.
La homologación es todo un tema porque requiere de estudios de estabilidad específicos para la zona climática del país. Todo eso ha hecho que no se pueda hacer mucho por bajar los precios.
Farmacias independientes están atadas de manos
Datos del Ministerio de Economía, Industria y Comercio (MEIC) detallan que, en Costa Rica, tres distribuidoras (GFI, CEFA y Cofasa) controlan el 60% del mercado de importación y distribución de medicamentos. Otros 46 se dividen el otro 40%.
Las distribuidoras, por su parte, tienen cadenas de farmacias: GFI tiene a Sucre y a Farmacias Santa Lucía; el grupo empresarial Cuestamoras es dueño de la farmacéutica CEFA, sus distribuidoras y las farmacias La Bomba y Fishel.
Debido a esto, las farmacias independientes pierden capacidad para negociar y establecer precios, ya que en muchas ocasiones no consiguen medicamentos a precios competitivos, porque la distribuidora que les vende también es la competencia.






