¿Se acuerda del padre Minor de Jesús Calvo? Pues le contamos que decidió volver a la vida pública por medio de la predicación, así que si no se ha encontrado con un video de él en redes sociales, es probable que pronto lo haga.
Calvo surgió como una de las figuras más carismáticas de la Iglesia católica en Costa Rica a finales de la década de los 90.
Se ganó el cariño y la confianza de miles de ticos; eso le permitió fundar Radio María y mantener al aire un espacio televisivo llamado “Un minuto con Dios” de 1993 al 2002.
La vida del sacerdote dio un enorme giro luego de que en el 2001 asesinaran al periodista Parmedio Medina, ya que fue uno de los sospechosos de ordenar el crimen.
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En el 2007 fue absuelto de la muerte del comunicador, pero lo condenaron a 15 años de prisión por el delito de estafa en perjuicio de los donadores de Radio María.
Calvo pagó su condena hace más de 15 años, pero hasta hace unos meses mantuvo un perfil muy bajo. Ahora que retomó los micrófonos, quisimos conversar con él sobre su vida. Fue bastante abierto; de lo único que prefirió no hablar fue del tema de la estafa.
Su vida y sus proyectos
— Vimos que ahora publica mensajes de Dios en redes sociales. ¿Qué lo impulsó a volver al ojo público?
Hace algunos años lo comencé a hacer, pero se hizo por poco tiempo. Ahora, desde el 31 de diciembre hasta la fecha, lo he hecho de forma consecutiva. Primero en Facebook, que es donde había comenzado, y ahora también estamos en TikTok. Nuestro programa se llama “Jesús está vivo”.
Yo pienso que cuando uno tiene vocación para servir a Dios, a la palabra de Dios, a pesar de que ahorita no ejerzo el sacerdocio como tal, pues ese espíritu sacerdotal se lleva en el corazón, ese espíritu de apostolado, ese espíritu misionero. Si tienes talento, dones que Dios te ha dado con los que te ha bendecido, ¿por qué los vas a esconder? Como dice una de las parábolas en el Evangelio de aquel que tuvo miedo que le dieran un talento y, en lugar de ponerlo a producir, lo guardó y lo escondió.
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— ¿Sintió algún temor de volver a la vida pública?
Pues como todo, es muy normal. Uno se pregunta: bueno, ¿qué reacciones habrá? Hay reacciones de un lado, de otro, pero a través de estos casi ya cuatro meses, nos hemos percatado de que ha quedado y va quedando poco a poco, por llamarlo así, una comunidad, una cantidad enorme de miles de personas que siguen estos mensajes y, en función de esas personas, vale la pena quedarse allí, seguir adelante.
— ¿Ha pensado en abrir un espacio en un medio de comunicación televisivo o de radio?
Por el momento no es algo en lo que esté pensando. Tampoco nadie me ha hablado de la posibilidad de abrir un espacio en alguno de sus medios. A lo sumo, tal vez podemos pasar a una tercera red, que en ese caso podría ser Instagram y luego a YouTube.
Sacerdote hasta la muerte
— ¿Se siente sacerdote todavía?
Sí. Creo que el ministerio sacerdotal o la vocación sacerdotal es, recordemos que teológicamente hablando, el sacramento del sacerdocio o sacramento del orden, es indeleble; eso quiere decir que es imborrable, es igual que el bautismo. Soy sacerdote hasta la muerte.
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— ¿En algún momento se enojó con Dios o le reclamó por lo que ha vivido?
Hay momentos difíciles en la vida de todo ser humano. Acabamos de ver en Semana Santa el caso de Cristo, que es nuestro modelo; en algún momento sintió angustia por la cruz que le esperaba, incluso le dice al padre: ‘Si es posible, aparta de mí este cáliz’.
Claro que todos vivimos crisis de fe. Yo viví realmente ese momento de crisis de fe muy fuerte y me enfrié un poco en el ánimo espiritual, muy normal... Creo que mi momento con Dios actualmente es un momento maravilloso, de mucha alegría, de mucho gozo... Ahora el tiempo mío lo dedico a la oración, lo dedico a la Eucaristía, lo dedico a esto que yo llamo un verdadero apostolado.
— ¿Va a misa?
Sí, de hecho, todos los días voy a la misa aquí en San Rafael de Oreamuno, como también a la santa misa de la Basílica de los Ángeles, a veces. Estoy incorporado completamente (a la Iglesia católica).
— ¿Qué le dice la gente cuando lo ve en la calle?
Me encuentro mucha gente que me apoya, me anima y eso me alegra mucho. El hecho de saber que el mensaje está llegando a muchas personas y que es un aliciente para su fe, fortalece su esperanza, fortalece su camino cristiano; para mí es algo maravilloso.
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Un fuerte proceso que le dejó enseñanzas
— ¿Qué enseñanza le dejó el tiempo que estuvo en prisión?
Muy sencillo, yo resumo con una palabra del Evangelio los años de cárcel que fueron realmente dolorosos, una verdadera tortura. Lo resumo y lo conecto con la aparición de Jesús resucitado, que tiene las heridas de la crucifixión; incluso, el encarcelamiento, él estuvo encarcelado toda la noche en el calabozo de Pilato.
No hay nada más hermoso que el perdón, el borrón y cuenta nueva, de las heridas causadas no supurar ni odio ni resentimiento de lo que pasó, sino todo lo contrario, la capacidad que te da el Espíritu Santo para convertir eso en una fuente de paz, de amor, de bendición.
— Ahora que no está ejerciendo el sacerdocio, ¿ha pensado en casarse?
Todavía me mantengo en mi vocación y uno no sabe los caminos de Dios. Usted no sabe los caminos del Señor; que algún día Dios te dé la posibilidad, no lo cierro del todo, de volver al altar. Dentro de la iglesia nada es irreversible.
— ¿A qué se dedica usted actualmente?
Cosillas familiares ahí con hermanos míos que tienen algunas cosillas de negocillos, digamos, bienes raíces, que aparece alguna propiedad y se puede vender algo, pero eso es mínimo. De hecho, no es un negocio abierto, no es un negocio oficial, sino que, si se da, se da.
Ya con lo de los negocios de los restaurantes no estamos. Eso pertenece a un grupo de empresarios mexicanos.
— ¿Qué le gusta hacer en su tiempo libre?
Si hay posibilidad de darse un paseo, salir alguna vez perdida a comer a algún restaurante o alguna vez perdida al cine, aunque no he vuelto, ya no soy tan cinéfilo como antes; como ahora está esto de Netflix, entonces en la casa a veces veo películas.
Prefiere buscar los “likes” de Dios
— ¿Qué mensaje envía a las personas que lo critican por algo que ya usted pagó en prisión?
Simplemente las palabras de Jesús cuando a aquella mujer a la que todo el mundo le tiraba piedras, la adúltera, la querían matar a punta de piedra y Jesús dice: “El que esté libre de pecado que tire la primera piedra” y cuando todos se van, Jesús le dice a esta mujer: “¿Quién te ha condenado?“, la mujer le dice: ”Nadie", y Jesús dice: “Yo tampoco”.
La vida hay que vivirla con amor y alegría y con conciencia ante Dios. Hoy muchas personas viven en función de los likes y de los me gusta de la gente.
Si nosotros vivimos en función de los likes o los me gusta del mundo, va a ser una vida muy complicada. Es mejor preocuparse por los likes de Dios, por los me gusta de Dios.
— ¿Qué piensa sobre el violento momento que enfrenta el país?
Cuando faltan los valores fundamentales, comienza a desgranarse todo lo demás. Quite el valor fundamental que es Dios y todo lo demás se oscurece y, cuando actuamos en oscuridad, cometemos muchos errores, cometemos muchas barbaridades, nos vamos volviendo salvajes.
Una sociedad que va careciendo de Dios comienza a carecer de todo lo demás: el amor, el respeto a las leyes, a las reglas de Dios y de los hombres, y entonces se comienzan a dar palos de ciego y, lamentablemente, esto que vivimos, esta agresión, esta violencia, es falta de la relación con Dios.
— ¿Quienes pueden salvar a Costa Rica de la violencia?
Bueno, instituciones todas: el Gobierno, el Poder Judicial, el Poder Legislativo, instituciones fuertes como la iglesia, incluso ONG que no están por dinero ni política, sino lo que realmente están por motivos humanos, meramente humanos.
Costa Rica está enferma, pero no ha llegado a un momento en que tengamos que decir: es irreversible; nos libre Dios que se llegue a ese momento. Hay muchos síntomas graves pero curables.

