Rocío Sandí.7 diciembre
Los pequeños quedaron como locos cuando pasó uno de los helicópteros del Servicio de Vigilancia Aérea. Foto: José Cordero.
Los pequeños quedaron como locos cuando pasó uno de los helicópteros del Servicio de Vigilancia Aérea. Foto: José Cordero.

La Fuerza Pública tomó el precario La Tabla, en San Rafael Abajo de Desamparados, pero no piense que se trató de un allanamiento ni nada negativo.

Todo lo contrario, los oficiales llenaron el lugar con risas, juegos y mucha diversión con una gran fiesta, como parte de un megaoperativo muy especial.

Este viernes en la tarde, los niños que viven ahí vivieron por adelantado la Navidad ya que los uniformados, en coordinación con grupos religiosos de la comunidad, organizaron la actividad y a cambio recibieron la satisfacción de ver a los pequeños disfrutar a lo grande.

Un castillo inflable fue uno de los juegos más cotizados, la fila nunca bajó ya que los chiquitines estaban como locos brinque que brinque. Otros se inclinaron por pintarse la carita, las encargadas de hacer arte en los rostros fueron tres mujeres oficiales que durante horas no bajaron los pinceles.

Otros dos uniformados estuvieron haciendo todo tipo de figuras con globos, entre ellas flores, aviones, corazones y perritos.

Los más grandes no dejaron de jugar bola, en el planché del barrio se armó una tremenda mejenga en la que hasta jugó el ministro de Seguridad Pública, Michael Soto. Pese a que la pulseó, él no logró hacer ni un gol, pero dijo que sí disfrutó bastante.

El ministro de Seguridad, Michael Soto, se apuntó a la mejenga, pero se fue con las ganas de celebrar un gol. Foto: José Cordero.
El ministro de Seguridad, Michael Soto, se apuntó a la mejenga, pero se fue con las ganas de celebrar un gol. Foto: José Cordero.

Pero eso no fue todo, un grupo policial puso el toque musical a la actividad, ellos cantaron con un ritmo urbano y llevaron un mensaje de paz, respeto, y responsabilidad.

Todos locos por los chuzos

La presencia del enorme camión blindado del Ministerio de Seguridad fue una de las principales atracciones, muchísima gente, grandes y pequeños, se acercaron con curiosidad a ver el chuzo y hasta aprovecharon para tomarse fotos.

Uno de los helicópteros del Servicio de Vigilancia Aérea (SVA) estuvo sobrevolando el lugar de la fiesta y eso encantó a los chiquitos, quienes gritaban mientras levantaban las manos y brincaban para que los oficiales que estaban en los aires los vieran.

Hasta las motos de los polis generaron sensación ya que los pequeños pudieron subirse en las bichas y sentirse como todos unos oficiales.

Cuando el hambre apretó, los organizadores repartieron frescos, palomitas y otras golosinas. Luego llegó el show de los payasos para hacer reír y bailar a todo el mundo.

Los oficiales dejaron a los niños subirse en las motos. Foto: José Cordero.
Los oficiales dejaron a los niños subirse en las motos. Foto: José Cordero.

En medio del molote, de vez en cuando se asomaban dos perros de la unidad canina que también estaban en la pachanga.

Ya cuando el cansancio empezaba a aparecer en los ojos de algunos chicos, llegaron los villancicos y también el cine, todos disfrutaron juntos de una película.

La pequeña Ericka González dijo que se sentía muy emocionada de todo lo que vivió en este viernes tan especial.

“Me gusta ver las patrullas y voy a pedir que me hagan una bomba en forma de flor. Me gustó cuando vino él helicóptero, fue muy emocionante”, contó.

Katherine Jiménez fue otra de las niñas que disfrutó a lo grande.

“Me gusta todo lo que hay en la fiesta, ojalá que hagan muchas más como esta. Hace mucho me dijeron que iban a hacer la fiesta y estaba contenta esperando que fuera hoy”, aseguró entre risas y emoción.

Las mamás de los chiquitines se mostraron muy contentas y agradecidas con la iniciativa de las autoridades.

“Cuando vimos el carro grande de la Policía vinimos a tomarnos fotos, mis nietos están como locos”, expresó Kattia Álvarez.

“Me parece que esta es una gran oportunidad para que los niños le pierdan el miedo a los oficiales y se acerquen a ellos, eso lo va a alejar de las cosas malas”, relató.

Por su parte, Ani Jiménez contó que sus gemelitos y sus dos hijos adolescentes esperaron durante semanas la fiesta.

“Me gusta que hay formas de diversión para niños de todas las edades, los más pequeños pueden jugar con bombas, pintarse la casa o subirse al inflable y los más grandes pueden jugar bola.

Hasta los grandes se acercaban a ver de cerca y tomarse fotos con este chuzo. Foto: José Cordero.
Hasta los grandes se acercaban a ver de cerca y tomarse fotos con este chuzo. Foto: José Cordero.

“La actividad está muy bien organizada, ojalá que los policías sigan viniendo a compartir con los chiquitos”, detalló.

El ministro de seguridad aseguró que estas iniciativas les permiten sembrar una buena semilla en los más pequeños.

“Hace dos meses vinimos a hacer un operativo aquí en Las Tablas y nos encontramos un grupo de niños que nos invitó a jugar fútbol y les prometimos que íbamos a volver, esta esa promesa cumplida, vamos a compartir con ellos y hacer varias actividades de prevención.

“La idea también es que vean al policía como amigo y creemos que eso podría incidir en un mediano plazo en tener un país más desarrollado y con menos índice de criminalidad”, explicó.

Tres oficiales estuvieron por horas pintando las caritas de los pequeños. Foto: José Cordero.
Tres oficiales estuvieron por horas pintando las caritas de los pequeños. Foto: José Cordero.