Steven Parrales tiene 22 años, trabaja desde los 18 en una bananera de Batán y, pese al cansancio y las dificultades, está a pocos meses de cumplir su sueño de graduarse como educador
Steven Parrales tiene 22 años, trabaja desde los 18 en una bananera de Batán y, pese al cansancio y las dificultades, está a pocos meses de cumplir su sueño de graduarse como educador